Cambó, Galilea, 1924

Otras obras de mecenazgo

A Francesc Cambó se lo ha definido como «el empresario cultural y “el mecenas” noucentista por excelencia […]; el primer político catalán, y también español, en tener unos proyectos culturales propios, claramente vinculados a su estrategia política» (Riquer, La imaginació noucentista, 2009).

Estas vertientes fueron siempre inseparables de la obra de Cambó: el compromiso político, la acción cultural; y cada una de sus manifestaciones, grandes o pequeñas, formaron siempre parte de un solo y único proyecto, un solo y constante compromiso con el país, desarrollado a lo largo de toda una vida. Así, Cambó hizo lo que hoy llamamos política cultural de acuerdo con un plan general de transformación del país, aplicando su célebre afán organizativo a esferas muy diversas, y explorando sistemas de gestión cultural modernos y eficientes. Aunque se centró sobre todo en el mecenazgo editorial y pictórico, con unos frutos duraderos y socialmente bien reconocidos hoy en día (véanse los apartados de esta web “Iniciativas editoriales” y “Pintura”), Cambó también se interesó por otros ámbitos de la cultura como la arqueología, la música o el patrimonio religioso, y se preocupó por la asistencia social y la beneficencia. En todos ellos dejó un rastro de compromiso y de apoyo personal y —muy a menudo— económico.

Todo ello representa una actividad intensa y duradera, llevada a cabo desde Cataluña y desde el extranjero, con el fin último de situar la cultura catalana al nivel de las otras culturas de Europa. En este sentido, Cambó trató de construir o mejorar las condiciones del trabajo académico y profesional en el ámbito catalán, a fin de facilitar su integración en el ámbito europeo e internacional. Es muy notable advertir, en la actualidad, que muchos de los proyectos iniciados o arropados por él hace cerca de cien años han tenido un importante papel en la estructuración de la actividad literaria y científica en lengua catalana.

Esta sección pretende dar testimonio de los frutos de esta obra, materializada a través de acciones tan diversas como la creación y la financiación de centros educativos y sanitarios, seminarios, cátedras, ciclos de conferencias, exposiciones, concursos o excavaciones arqueológicas, además del establecimiento de fundaciones, subvenciones, patrocinios, ayudas, becas y mandas testamentarias.

Así, algunas personas e instituciones llevarán para siempre el nombre de Cambó vinculado a su propia historia. Este es el caso de

  • la formación y la acción educativa y de investigación de Carles Riba o de Ferran Soldevila;
  • el Institut d’Estudis Catalans, gracias a su mecenazgo directo;
  • los Estudios Universitarios Catalanes, que apoyó directamente en su reanudación clandestina, en 1942;
  • la importante labor de divulgación cultural del Conferentia Club, que Cambó fundó y mantuvo antes de la guerra y tras ella;
  • el monasterio de Montserrat, los capuchinos de Cataluña, el obispado de Vic, así como las iglesias parroquiales de Verges y Besalú, que fueron objeto de su constante compromiso y recibieron su apoyo directo para valiosos proyectos culturales, patrimoniales y religiosos;
  • la Fundació Cambó en la Sorbona, precedente del actual Centre d’Études Catalans de esta universidad;
  • la Associació Catalana Pro-Societat de Nacions;
  • la investigación arqueológica, con la voluntad de crear una escuela catalana de arqueología oriental con sede en Atenas;
  • el antiguo hospital de la Santa Creu i Sant Pau, la Casa de la Caritat, la Casa de la Maternitat y el hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona, beneficiarios de su legado testamentario;
  • creadores culturales como Manuel de Falla o Josep Maria de Sagarra, algunas de cuyas obras llevan la impronta de la amistad y el apoyo de Francesc Cambó.

 

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